viernes, 28 de mayo de 2010

La disposición final segunda de la LES nos esta negando el futuro

Ayer se prolongó el plazo para que los grupos parlamentarios puedan aportar sus enmiendas a Ley de Economía sostenible y, con ella, la Disposición Final Segunda (anteriormente Disposición Final Primera) que ataca los derechos fundamentales en Internet en favor de lobbies industriales que no quieren reconvertirse. La misma Disposición cuya retirada cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas han pedido de todas las formas.
Queremos aprovechar esta ocasión para recordar a los diputados que la ciudadanía quiere que se desactive una ley que no ampara los derechos mínimos:
  1. No se puede concebir una ley que afectan intereses particulares y no generales donde el juez no pueda entrar en el fondo del asunto, ofreciendo todas las garantías legales a los ciudadanos y emprendedores que están operando en Internet. Cerrar el acceso a un sitio Web puede devastar la economía de un pequeño y mediano emprendedor. Los ciudadanos no debemos asumir la reconversión de las Majors.
  2. No se deben mezclar asuntos del orden de la competencia desleal, como puede ser lucrarse del trabajo de otro sin que esto repercuta sobre este último, con la libertad de enlazar, citar y compartir, que son la esencia misma de Internet, una herramienta crucial para el futuro.
  3. Es inadmisible que se legisle en favor de un sector económico atrasado en su reconversión a expensas de los emprendedores que están ya implementando las oportunidades de la era digital. El ministerio de Cultura no está a la altura del alcance del problema. Ha invertido un tercio de sus recursos en Industrias Culturales y ahora necesita una Comisión nada imparcial para rentabilizar estos recursos, distorsionando el desarrollo normal de la economía cultural. Antes el ladrillo, ahora la copia. No reproduzcamos una burbuja de los contenidos de entretenimiento.
El respeto y la comprensión de las opciones que ofrece Internet son la salida de la crisis.
Firmado: Red SOStenible. La Red SOStenible somos todos. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, bloguéalo, difúndelo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Otra forma de entender la crisis económica: los monos de Wall Street

Buenísimo y curioso artículo que he leído hoy por Internet para saber que el comportamiento viene en los genes:

Keith Chen, profesor de economía en Yale, inició un programa de investigación inspirado una afirmación de Adam Smith (el fundador de la economía clásica): “Nadie ha visto a un perro hacer un intercambio justo y deliberado de un hueso por otro con otro perroChen quería probar si esto era cierto con animales más parecidos a nosotros, los capuchinos, un mono del tamaño de un niño de 1 año cuya vida está muy centrada en la comida y el sexo. Chen quiso enseñar a un grupo de capuchinos a usar el dinero, y ver qué pasaba. Se les introdujo, como moneda, un disco plateado de 2,5 centímetros de diámetro con un agujero en el centro.
Para enseñar a los capuchinos que esos discos tenían valor, que no eran objetos inútiles, cada vez que le daban una moneda a un capuchino, a continuación le mostraban una golosina. Cuando el mono devolvía la moneda a los investigadores, entonces le daban la golosina.
Tras varios meses reforzando esta relación, los monos aprendieron que, con las monedas, se podían adquirir golosinas.
Resultó que los monos individuales tenían fuertes preferencias por diferentes golosinas. A un capuchino le daban doce monedas en una bandeja (su presupuesto limitado) y después un investigador le ofrecía, por ejemplo, cubitos de Jell-O y otro le ofrecía rodajas de manzana. El mono entregaba sus monedas al investigador que le presentara su comida favorita, y el investigador le daba la mercancía.
 Chen fue introduciendo cambios de precios y cambios de ingresos en la economía de los capuchinos. Por ejemplo, si con una moneda podían comprar tres cubitos Jell-O, entonces sólo empezaron a darles 2 cubitos. ¿Cuál fue la reacción de los capuchinos a este encarecimiento de los alimentos?
Pues pasó lo que pasa en cualquier economía humana: los monos compraban menos y ahorran más. Pero si el precio bajaba, entonces volvían a comprar más.
Pero Chen quiso ir más allá y comprobar si, estadísticamente, los monos se comportaban igual que la mayoría de los inversores en Bolsa, conduciéndose por intuiciones o comportamientos irracionales equiparables.Los investigadores introdujeron un juego que se basaba en tirar una moneda y, según cómo cayera, el investigador le entregaba una uva que le había enseñado previamente o le entregaba un premio de una uva extra.
El otro juego consistía en enseñar previamente dos uvas, y si el tiro de la moneda no era favorable, entonces el investigador retiraba una uva y sólo entregaba una uva al mono.
En ambos casos, los capuchinos recibían el mismo número de uvas, por término medio. Pero el primer juego se presentaba como una potencia ganancia, mientras que el segundo se presentaba como una posible pérdida. De manera asombrosa, la reacción de los capuchinos fue muy humana:
En cuanto los monos se dieron cuenta de que el investigador de las dos uvas se quedaba a veces la segunda uva, y que el investigador de una sola uva a veces añadía otra, los monos prefirieron claramente al investigador de una sola uva. A un mono racional no le hubiera importado, pero estos monos irracionales padecían lo que los psicólogos llaman “aversión a la pérdida”. Se comportaban como si el sufrimiento de perder una uva fuera mayor que el placer de ganar una.
Es decir, como muchos de los seres humanos que trabajan en Wall Street.
Pero todo esto sólo fue la punta del iceberg. Después de introducir el capitalismo en el mundo de aquellos capuchinos, los investigadores empezaron a advertir comportamientos muy extraños. Tan extraños que las autoridades que supervisaban el laboratorio empezaron a temer que el experimento podría dañar la estructura social de aquellos capuchinos.
Uno de los monos, en vez de coger las 12 monedas de la bandeja para comprar comida con ellas, las lanzó todas a la jaula común y salió corriendo de la cámara de pruebas, detrás de las monedas. Como una especie de atraco a un banco seguido de una fuga de prisión.
Cuando los investigadores trataron de recuperar las monedas, los monos se negaron a entregarlas.Sólo lo hicieron tras sobornarles con golosinas.
Más tarde, en un rincón de la jaula, los investigadores observaron otro fenómeno originado por el uso de vil metal por parte de los monos. En apariencia, parecía un caso de altruismo, porque uno de los monos, en vez de entregar su moneda a los humanos para obtener golosinas, se acercó a una mona y le dio la moneda a ella.
¿Qué bonita imagen, verdad?
Sí, hasta que justo un momento después, los dos capuchinos se entregaron al sexo febril. ¿El mono había pagado por sexo a la mona? ¿Era un caso de prostitución simiesca? ¿O tal vez la mona se había excitado al descubrir que el mono tenía dinero?
Y después, sólo para demostrar lo bien que los monos habían asimilado el concepto de dinero, en cuanto terminó el sexo (duró sólo unos ocho segundos; son monos, después de todo), la capuchina que había recibido la moneda se apresuró a llevársela a Chen para comprar unas uvas.

lunes, 24 de mayo de 2010

[Libro] Los Manuscritos de Magdala (Barbara Wood)

Librito de 267 páginas que me he leído en un ti-ta. y en un ti-ta lo olvidaré (vaya racha llevo! uno bueno y otro para tirar). Típica historia de unos manuscritos encontrados en unas ruinas en Jerusalen, y el que los traduce se vuelve medio loco, pensando que el que escribió los manuscritos se quiere meter en su cuerpo. Judíos, frases hechas y frases típicas de estos temas. Ni siquiera interesante, de hecho, es la primera vez que no consigo sacar unos párrafos que llamen la atención de todo un libro, así que al menos pongo el párrafo final (ya que es una costumbre de esas raras que uno oye, prueba y hace con todos los libros! leer el párrafo final lo primero de todo para tener una sensación de como será el libro...)
Y por ello, al igual que puse a buen recaudo mis primeros doce manuscritos, guardaré ahora este y lo ocultaré cuidadosamente con el resto. Y si un judío lo encontrara en algún lejano momento, ¿no sería, al fin y al cabo, hijo mío?.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La vuelta al mundo en 80 segundos [stop motion]



Bonito vídeo! Este proyecto lo han dirigido Romain Pergeaux y Alex Profit, con música de Lucas Goret, y se trata de un homenaje a la novela de Julio Verne “La vuelta al mundo en 80 días”. Para realizarlo emplearon tres semanas viajando con su cámara compacta Sony Ciber-Shot HX5V por: Londres, El Cairo, Bombay, Hong Kong, Tokyo, San Francisco, Nueva York y de vuelta a Londres.

domingo, 16 de mayo de 2010

[Libro] El Hombre Inquieto (Henning Mankell)

Libro entretenido y con muchos párrafos de esos que hacen pensar. Un policía sueco, de paso que resuelve un caso, cuenta como va siendo su vida de sesentón separado, y como se va acercando irremediablemente a la vejez. Solo, preocupado y repasando como ha sido su vida va desentrañando un misterio de espías y submarinos. Libro entretenido y que hace pensar en ciertas cosas a las que todavía no les damos importancia.
De entre mucho para destacar, los párrafos que más me han gustado:
[...] Se encaminó a su coche, un Peugeot que compró hacía 4 años, y partió en dirección a su cita. "¿cuantas veces habré recorrido esta carretera? ¿cuantas las recorreré?". Mientras aguardaba ante un semáforo en rojo recordó algo que le contó su padre un día sobre cierto primo al que nunca había visto. El primo era conductor de transbordadores entre varias islas del archipiélago de Estocolomo. Travesías cortas, por lo general no duraban más de 5 minutos, año tras año el mismo tramo. Un día no pudo más. El transbordador estaba lleno de coches, a última hora de una tarde de octubre. Y de repente, giró el timón y puso rumbo a mar abierto. Jamás explicó por qué lo hizo.
[...] Podría vivir diez o veinte años más, pero no quería experimentar la vejez avanzando en su persona. La juventud era un lejano recuerdo y la edad madura pertenecía al pasado. Se hallaba entre bastidores para salir a escena y comenzar el último acto en que todo quedaría aclarado, los héroes elogiados, y los malos vencidos. Él luchaba en la media de sus fuerzas por no desempeñar el papel más trágico. En realidad, lo que él quería era despedirse de los escenarios con una sonrisa.
[...] Pienso morir con una botella de champán junto a mi cama. Y brindaré porque, a pesar de todo, tuve la oportunidad de experimentar la extraña aventura de nacer, vivir y, un día, volver a las sombras.
[...] Y tú, ¿acaso no te rindes? - Jamás. No sé ni como se escribe rendirse.
Y el último:
Los años que le queden por vivir, diez o quizás alguno más, le pertenecen a él, a él y a Linda, a él y a Klara. Y a nadie más.