lunes, 20 de julio de 2009

Cuánta tinta de impresora gasta cada tipo de letra: una explicación visual

Navegando, navegando mientras espero que me entren las ganas de trabajar, he visto este curioso experimente artístico-práctico de un tipo que se aburre mucho y se llama Matt Robinson. Mide cuanta tinta consumen varios tipos de letras de los que usamos habitualmente.
[enlace para ver el experimento completo]

jueves, 16 de julio de 2009

[Libro] La reina en el palacio de las corrientes de aire (Stieg Larsson)

Guau! Tercer libro de la famosa trilogia Millenium. El primero me gustó, sin mas, me pareció demasiada "buena prensa" para lo que era. El segundo me pareció mejor. Este tercero es una pasada. Para mi el mejor de los tres con diferencia y de los mejores libros que he leido ultimamente. Engancha que no veas. Me lo he leido durante estos días medio de vacaciones sanfermineras con horarios trastocados y había días que no podía dejarlo. Una pena que no me lo hubiesen dejado un poco mas tarde y disfrutarlo a la orilla del cantabrico! Es que es mundial hasta el epílogo. Recomendadisimo.
Unos parrafos curiosos.
(esto pasa el día de mi cumpleaños en el libro, 1 de julio):
- No quiero enamorarme de tí. Me va a doler demasiado cuando termine. [...] Mi matrimonio se rompió porque Erika y yo no podíamos mantenernos alejados el uno del otro. Been there done that got the t-shirt. - Pero tú eres la persona mas interesante que he conocido en mucho tiempo. No sé si lo que deseo es una relación estable pero me da un miedo enorme perderte.
Cada parte de las que se divide el libro, empieza con un poco de historia acerca de las mujeres guerreras.
Se estima que fueron seiscientas las mujeres que combatieron en la guerra civil norteamericana. Se alistaron disfrazadas de hombres. Ahí Hollywood, por lo que a ellas respecta, ha ignorado todo un episodio de historia cultural. ¿es acaso un argumento demasiado complicado desde un punto de vista ideológico? A los libros de historia siempre les ha resultado difícil hablar de las mujeres que no respetan la frontera que existe entre los sexos. Y en ningún momento esta frontera es tan nítida como cuando se trata de la guerra y del empleo de las armas.
La frase que resume el libro:
Al fín y al cabo, esta historia no va de espías y sectas estatales, sino de la violencia que se comete habitualmente contra las mujeres, y de los hombres que la hacen posible.
Y como se va haciendo costumbre, los últimos párrafos, que si que hacen honor al libro (y me gustan, además):
Al final se decidió. Era ridículo hacer como si él no existiera. Ya no le dolía verlo.
Abrió la puerta y lo dejó entrar de nuevo en su vida.
Curiosidad: ¿Porque unos nombres tan largos para los libros? Si parecen platos de esos del Adriá...

[Libro] Los Guardianes del libro (Geraldine Brooks)

Bueno, es un libro de estos que tratan de misterios sobre temas medio religiosos. Va de la aparición de la Haggadah de Sarajevo. La haggadah es un libro con el relato del Éxodo de Egipto que se lee durante el Seder de la Noche de Pascua (rito judio). Con la excusa de hablar de esto, pues realmente habla de la vida de varias personas, sus lios amorosos y sus relaciones personales. Novela entretenida.
[...] Como suele ocurrir en los lugares de trabajo, nos dimos un abrazo forzado. Dudamos si debíamos darnos uno o dos besos, y, al final, deseamos habernos dado la mano.
[...] - Si lo deseáis, ya no es un sueño - dijo haciendo una pausa para que las palabras resonaran unos instantes en el aire-. Eso lo dijo un g ran hombre, y yo creo sus palabras. ¿que me dices? ¿vas a seguir tus sueños hasta hacerlos realidad? [...] -Pensad en esto. ¿qué es lo que deseáis? ¿Bailar como la paloma, picoteando las migajas que os dejan otros, o ser halcones del desierto y volar hasta vuestro destino?.
Y ahora, cada vez que leo el último párrafo del libro, pienso en que pensaría del libro si lo hubiese leido antes de empezar... y este final no se corresponde con lo leído anteriormente. Promete, pero el libro no es así.
- Ya se han quemado demasiados libros en el mundo.
Aunque estaba junto al fuego, me estremecí. Ozren dejó el libro encima de la repisa de la chimenea y me tendió los brazos. Pero esta vez no me alejé.

miércoles, 24 de junio de 2009

El bueno de Bernat

[...] Antes de encontrar ninguna solución convincente, percibí, aún lejanos, unos pasos apresurados por la vereda.
Lo mejor sería esconderme y esperar; no convenía que me vieran. De manera que me sumergí en el río mimetizándome con unos juncos frondosos que prosperaban cerca de la orilla, indiferentes a las acciones humanas.
[desde
http://txistorradas.blogspot.com/]

Bernat caminaba asustado y con pasos rápidos dando la espalda a la masacre que, intuía, en pocos instantes iba a tener lugar. A pesar de no estar de acuerdo con la actitud de los frailes del monasterio y de su abad Ecayus a la cabeza, el hecho de que hubiese un derramamiento de sangre no entraba en sus planes. Era de la opinión que ninguna razón es suficiente para quitar la vida de otra persona.
Se dirigía hacía los campos que tenía arrendados, donde, debajo de un mojón marcado con una estela desde los tiempos de los gentiles, tenía escondida su vieja espada. Una cosa es que no quisiese matar y otra cosa es dejar que otro decidiese mandarle al lugar donde descansan sus antepasados. Además, debía defender la vida y el honor de su hija Jimena, y no dejar que nadie saquease la vieja casa de la familia.
Al llegar a la vieja cabaña del río un fuerte y desagradable olor le golpeó por sorpresa. Un olor a descomposición, humedad, podredumbre. Se tapó la nariz con una mano, y con la otra asió el pequeño cuchillo que llevaba siempre encima. Un pequeño pinchazo en el pecho, le recordó que su viejo corazón no estaba ya para estas emociones.
La escena que observo le provocó fuertes arcadas. En la entrada de la cabaña, un hombre, tendido en una postura imposible, tenía la cabeza reventada como si en vez de tener huesos, fuese un higo maduro.
Desde el interior de la cabaña se oía gemir a alguien. Con sumo cuidado, accedió al interior con su viejo cuchillo por delante.
La pelea, supuso Bernat, debió ser terrible. Todo estaba lleno de sangre. El olor era penetrante y casi irrespirable. Un hombre que respiraba debilmente estaba tumbado en el jergón. Se fijó en la herida de su vientre, y entre las hojas de bardana que alguien había aplicado con sumo cuidado, vió el pañuelo que le regaló Sancha a Jimena. Supuso, que ese ser irreconocible, era el fornido salacenco, que según le había llegado estaba apoyandoles en la revuelta contra los frailes.
No lo podía dejar allí. Si no lo llevaba a algún sitio a darle los cuidados necesarios, moriría sin remedio. Lo llevaría a casa...

miércoles, 17 de junio de 2009

Esos huevos... de gallina!


Son como todos (de gallina), pero no son iguales... porque los han puesto las nuevas habitantes que tenemos por las huertas de Egillor... y son una delicia (los huevos). Que se le va a hacer, poco a poco nos vamos convirtiendo en unos neorurales.
La ternera se va acercando...